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Messina, puerta de la Sicilia

Messina, puerta de la Sicilia

Vista del centro de la ciudad, con la catedral y el puerto

 

Messina es la puerta de la Sicilia. Cada vez que digo que vengo de Sicilia, todos me preguntan: “¿De Palermo? ¿Catania?”

Aunque estas sean dos ciudades verdaderamente maravillosas (y ya os iré hablando de ellas alguna otra vez…), hoy quiero hablaros de mi ciudad, Messina.

Messina es una ciudad bastante grande (unos 250.000 habitantes) y se encuentra justo en la punta norte de Sicilia, frente a Italia, de la que está separada por el estrecho de Messina, con tan solo 3 kilómetros de ancho en su parte más estrecha. Es una ciudad que, pese a su antigüedad, no tiene casi ninguna huella de su historia y de su pasado, por ser destruida por un violento terremoto el 28 de diciembre del 1908. Pero de las ruinas salió otra ciudad moderna, con carácter e incluso con bellezas artísticas y arquitectónicas que funden lo poco que ha quedado de antes del terremoto con el gusto y el estilo del siglo XX (llámese bien “estilo liberty”, “art nouveau” o “modernismo”). De hecho, en la plaza histórica principal de la ciudad, piazza Duomo, y en toda el área a su alrededor, se pueden encontrar varios edificios muy bonitos firmados por el famoso arquitecto Gino Coppedè, autor también de todo un barrio de ese mismo estilo en Roma.

En la misma plaza, por supuesto, está la catedral, o Duomo, que desdichadamente no sobrevivió al terremoto y se tuvo que reconstruir, aunque los portales y partes de la fachada y del interior son originales, de estilo bizantino con influencias góticas y románicas. Y al lado de la catedral encontramos el campanile, el campanario con el reloj astronómico más grande del mundo, que cada día a las 12:00 empieza a sonar, moviendo las estatuas doradas que ahí se encuentran: ¡es un espectáculo!

Ahora salimos de la plaza y entramos en via Garibaldi, una de las principales calles de la ciudad. Recorriéndola se encuentran muchos edificios: el Ayuntamiento, el teatro Vittorio Emanuele, la iglesia llamada “de los catalanes” (porque fue fundada por unos mercantes catalanes que comerciaban en Messina). Este es uno de los pocos monumentos que ha quedado prácticamente intacto después del terremoto y todavía es posible admirar sus decoraciones de estilo árabe que datan al siglo XII.

Detalle de la iglesia de los Catalanes

Siguiendo en esta calle se encuentra, en un rinconcito casi escondido, otra pequeña iglesia, la de santa María “de los alemanes”. ¿Y qué podía ser una iglesia alemana, si no gótica? De hecho, este es, en mi opinión, uno de los monumentos más importantes de la ciudad: es el único ejemplo de estilo gótico europeo que se puede encontrar en Sicilia, donde este estilo no llegó a consolidarse debido a otras influencias como la árabe o la bizantina. Desdichadamente, no queda mucho de la iglesia original y se tuvo que construir un nuevo tejado y una nueva fachada, pero los interiores (pilares, arcos e incluso un portal) son originales y, dejadme decirlo, muy bonitos.

Al final de la misma via Garibaldi, llegamos finalmente al corazón moderno de la ciudad, piazza Cairoli, recién restaurada, donde podemos sentarnos un ratito a tomar una granita con brioche (típico dulce veraniego hecho con fruta o cremas heladas y trituradas), una limonata al sale o un gustoso helado, bajo la sombra de los árboles. Por esta plaza pasa otra calle principal, viale San Martino, donde es posible dar un paseo o hacer unas compras en las muchas tiendas que ahí puedes encontrar.

Y si todavía tenemos hambre de cultura y de arte, basta coger el tranvía y llegar a la parada Museo, donde se encuentra el MuMe, el segundo museo más grande del sur de Italia después del de Nápoles. Una vez dentro, encontraremos muchísimas obras de arte sobrevividas al terremoto, restos arqueológicos, una cripta que fue hallada en el sitio durante la construcción del mismo museo y dos cuadros del gran pintor barroco Michelangelo Merisi, más conocido bajo el pseudónimo de Caravaggio.

Por otro lado, si queremos relajarnos y disfrutar del buen tiempo, en 20 minutos de autobús estaremos en la playa de la riviera nord. Podremos escoger el sitio que más nos guste a lo largo de 10 kilómetros, para bañarnos en las aguas del estrecho. Por supuesto… esto en verano, aunque la ciudad tenga buen tiempo y temperaturas suaves durante todo el año.

Playas de la zona norte de la ciudad

Qué más… ¡uy, todavía queda que contar!

Bueno, mejor os espero allí, para enseñároslo, ¡en vivo!

2 Response Comments

  • Jesus  30/11/2017 at 13:16

    Me ha encantado el articulo, me han entrado ganas de visitar Messina y sobre todo el MuMe.

  • Milena  21/02/2018 at 11:31

    Artículo muy interesante! Nunca he estado en Messina pero después de este post tengo muchísimas ganas de veerla!

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